Guía de Mantenimiento
¿Cómo cuidar su Porcelánico?


El porcelánico es uno de los materiales más resistentes del mundo, pero su exclusividad merece un trato adecuado para que el brillo y el color de su diseño personalizado se mantengan intactos durante décadas.
1. La Primera Limpieza (Post-Instalación)
Tras la colocación en su patio o fachada, es vital eliminar los restos de cemento o junta.
Qué usar: Agua tibia con un chorro de vinagre de limpieza o un desincrustante ácido específico para porcelánico (leer siempre las instrucciones del fabricante).
Consejo: No deje que los restos de obra se sequen por completo, ya que podrían opacar la superficie.
2. Limpieza Diaria y Mantenimiento
Gracias a la porosidad casi nula de nuestras piezas, la suciedad no penetra.
El mejor aliado: Agua limpia y un jabón neutro (el lavavajillas común funciona de maravilla).
Herramientas: Use siempre una fregona limpia o un paño de microfibra. Evite las herramientas que suelten fibras que puedan quedar atrapadas en las juntas.
3. 🚫 Lo que NUNCA debe usar (Productos Prohibidos)
Aunque el porcelánico es duro, ciertos químicos pueden reaccionar con los pigmentos del diseño o dañar el sellado de las juntas:
Ceras y Barnices: El porcelánico no necesita brillo extra. Las ceras crean una capa grasa que atrae el polvo y acaba creando una película amarillenta sobre el diseño.
Lejía pura o Amoniaco concentrado: Si bien se pueden usar diluidos ocasionalmente, su uso constante podría desgastar el brillo sutil de la porcelana. En todo caso, lo que si va a hacer es atacar el color de las juntas.
Estropajos metálicos o de acero: Podrían dejar micro-rayaduras que, aunque invisibles al principio, restan nitidez a la composición fotográfica o al dibujo del azulejo.
Limpiadores con ácido fluorhídrico: Este es el único ácido capaz de corroer la porcelana. Revise siempre que sus productos de limpieza no lo contengan.
4. Manchas Difíciles
Si su patio tiene manchas de grasa (barbacoas) o cal (agua dura):
Grasa: Use un desengrasante doméstico diluido en agua caliente.
Cal: Una solución de agua con limón o vinagre blanco suele ser suficiente para recuperar el fulgor original.


